Regeneración 1886 “efectos en Panamá”

La Regeneración colombiana y sus efectos en el istmo de Panamá

 

 

 

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La pérdida de autonomía sufrida por el istmo, aunada a las guerras civiles y la indiferencia de Bogotá, consolidarían el deseo de libertad de los panameños

 

 

 

Regeneración “efectos en Panamá”

 

regeneracionEn el año 1886, el experimento de “Estados Unidos de Colombia” (1863-1886) parecía ser un completo fracaso. El movimiento promovido por los líderes liberales del “Olimpo Radical” había encauzado este país suramericano hacia un modelo político progresista, caracterizado por la autonomía de los estados, el sufragio universal, la liberación económica, el secularismo y las mejoras al sistema educativo.

 

Después de 23 años, se habían producido adelantos, pero a costa de un lado oscuro: los constantes disturbios políticos, insurrecciones y guerras entre estados.

Para el político colombiano Rafael Núñez, la única alternativa al caos existente era un cambio profundo, la “Regeneración”.

Como presidente de la República de Colombia (1886-1894), Rafael Núñez llevaría a la nueva República de Colombia a un largo periodo de gobierno conservador, autoritario y centralista, que aboliría todos los adelantos en materia de derechos y libertades implementados por el gobierno liberal que lo antecedió.

Bajo el movimiento de la Regeneración se despojó a Panamá de todas sus prerrogativas de autonomía política y se le restaron recursos presupuestarios. Panamá pasó a ser el Departamento del Istmo, regentado por un gobernador designado desde Bogotá, con limitados recursos fiscales y despojado de toda autodeterminación (Salomón Kalmanovitz, ver ensayo El federalismo y la fiscalidad del Estado soberano de Panamá).

Hasta su separación definitiva de Colombia, en 1903, el destino del istmo estaría sujeto a los antojos del presidente colombiano y las decisiones tomadas desde una ciudad situada a cuatro semanas de distancia a caballo.

El enfado por la pérdida de autonomía aunado a las guerras civiles y posteriores muestras de indiferencia hacia el bienestar del istmo, consolidarían el deseo de libertad de los panameños.

 

Regeneración “Rafael Núñez, el regenerador”

 

regeneracionRegeneración, El presidente Núñez era una de las más brillantes mentes de su época. Era abogado, periodista, poeta y escritor. Dominaba los más avanzados pensamientos filosóficos de su tiempo. Había entrado a las lides políticas desde los 26 años y ocupado una variedad de cargos públicos.

Llegó a ser incluso juez en David, Chiriquí, donde se casó en primeras nupcias con una chiricana de nombre Dolores Gallego Martínez, media hermana de la esposa de José de Obaldía. Con ella, quien en la historiografía colombiana es descrita como mujer de gran belleza, pero poca inteligencia y roce social, tuvo dos hijos, a quienes abandonó.

 

Como miembro del partido liberal, Núñez había participado en la redacción de la Constitución de Rionegro (1863), la que posteriormente aborreció y a la que culpaba de todos los males de la época, al sostener que “una república debe ser autoritaria para evitar el desorden”.

 

Núñez terminaría siendo presidente de por vida, elegido de 1880 a 1882, reelegido de 1884 a 1886, y dos veces más, de 1886 a 1892, y de 1892 a 1896 (aunque murió en 1894). Ni siquiera Simón Bolívar había alcanzado tanto poder.

 

A pesar de militar en el Partido Liberal, al ser elegido presidente para el periodo de la Regeneración, Núñez asumió posturas conservadoras. Una de sus principales políticas fue colocar nuevamente a la Iglesia católica en su puesto central dentro de la sociedad granadina, como garante de la tranquilidad social.

Su gobierno no solamente le devolvió los bienes (“de manos muertas”), incautados por el gobierno del general Tomás Cipriano Mosquera, sino que le otorgó una indemnización y nuevos poderes: el de designar a los candidatos políticos, y hasta definir y administrar el sistema educativo, en un pacto conocido como el Concordato.

El Concordato daba a la Iglesia católica la autoridad para censurar los textos escolares y universitarios, para nombrar y supervisar a los docentes, y vetar a todos los que no profesaran la fe católica.

Núñez, quien había sido periodista, como presidente no creyó en la libertad de expresión. Su gobierno reprimió a sus críticos con la cárcel y el destierro de sus redactores y directores. Fusiló a muchos, encarceló o condenó al destierro a otros de los líderes liberales.

 

Regeneración “Abolición del sistema federal”

 

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Regeneración, La posición de Núñez fue especialmente intransigente con respecto a Panamá. Para él, el istmo era el más perfecto ejemplo de la anarquía provocada por el gobierno liberal anterior a él.

Durante la Regeneración, Panamá y los otros nueve estados del sistema federalista fueron reducidos al rango de departamentos, intendencias y comisarías, regidos desde la capital, por gobernadores, alcaldes, e intendentes nombrados por el presidente.

 

Con sus políticas, el “arrabal santanero”, que había ganado prominencia política durante el periodo del Estado Federal, dando al país ocho años de gobierno entre 1862 y 1879, perdió su fuerza, sobre todo por la pérdida del voto de gran parte de su población.

Si bajo la Constitución de Estados Unidos de Colombia eran ciudadanos con derecho a voto todos los hombres mayores de 21 años, sin restricción de raza, ingresos o profesión, con la Regeneración lo fueron solamente quienes tuvieran ingresos anuales de más de $500 (diez veces el ingreso promedio por habitante) o propiedades con valor superior a $1,500.

Se calcula que, bajo la Constitución de 1886, el 20% de la población colombiana perdió su derecho al voto, lo que probablemente sería una proporción mucho mayor en el arrabal santanero.

Pero no solo se les despojó del voto, los líderes políticos de Santa Ana fueron perseguidos, arrestados o exiliados.

 

Regeneración “Representación”

 

regeneracionRegeneración, Si antes Panamá había sido representada en el Congreso Colombiano por delegados como Justo Arosemena, profundamente identificados con la realidad istmeña y que incansablemente buscaron los intereses del istmo, en lo sucesivo tuvo que aceptar los delegados elegidos por la mano de Núñez y sus allegados.

Como representante de Panamá para la constituyente de 1886, por ejemplo, el elegido fue Miguel Antonio Caro, quien no conocía el mar ni el río Magdalena y menos aún Panamá. El otro fue Felipe Fermín Paul, hermano de monseñor José Telésforo Paul, arzobispo de Bogotá durante la Regeneración y gran amigo de Núñez.

 

La Constitución de 1886, hecha por Núñez a su medida, dejaba establecida la subordinación del istmo con respecto a Bogotá mediante una cláusula especial, el artículo 201, que afirmaba: “el Departamento de Panamá está sometido a la autoridad directa del Gobierno, y será administrado con arreglo a leyes especiales”.

En cuanto a la política económica, el cambio fue igualmente drástico: tras el laissez faire y el librecambismo de los liberales radicales, regresó el intervencionismo estatal. Desde Colombia se tomaban todas las decisiones en materia económica para el istmo.

 

regeneracionLos impuestos y anualidades aportadas por la Compañía del Ferrocarril de Panamá enriquecían al Gobierno central de Bogotá, pero el istmo no decidía cómo se gastaban los fondos, que invariablemente fueron destinados a sufragar los costos de las rebeliones causadas por la Regeneración.

Panamá, que había sido el estado más próspero de Colombia desde mediados del siglo XIX, inició un periodo de decadencia económica. La construcción del primer ferrocarril transcontinental en Estados Unidos en 1869, redujo el número de pasajeros que pasaban por el istmo rumbo a California.

 

En 1882, los istmeños pusieron sus esperanzas en Ferdinand de Lesseps, que iniciaba con gran fanfarria su proyecto de construcción de un canal interoceánico al modelo de Suez. Seis años más tarde, el fracaso era rotundo, lo que dejó a los panameños sumidos en la desesperanza.

The Star and Herald se expresó así sobre la situación ocasionada por la cancelación de las obras: “Ha llegado una época de verdadera crisis para el istmo, época temida hace tiempo aún por los más escépticos en materia de esperanzas, ya que la situación financiera del país se hace cada vez más tirante, más amenazadora, por la ruina de las masas, principalmente, que entraña un largo catálogo de desdichas.

Se ha repetido hasta la saciedad que aquí se carece de vida propia, que dependemos en lo absoluto de circunstancias transitorias y excepcionales, que nuestra existencia comercial o financieramente hablando, es del todo falsa, por lo efímero” (citado por Araúz y Pizzurno, 1993, 204).

 

Regeneración “Guerras civiles”

 

regeneracionLa Regeneración no logró traer la deseada paz de Núñez, sino que produjo un movimiento de insurrección –representado en Panamá, por el cartagenero Pedro Prestán, quien fue derrotado prontamente–.

En 1899 se dio inicio al más cruento conflicto conocido por los colombianos, la Guerra de los Mil Días.

En 1900, Panamá se unió a la guerra con el desembarco de un grupo de hombres armados procedentes de Nicaragua, al mando del doctor Belisario Porras, y apoyados por el presidente José Santos Zelaya de Nicaragua.

 

Para pagar los gastos de la guerra, el Gobierno bogotano impuso impuestos sobre la sal, sobre la matanza de reses, y otros que polarizaron aún más a la población del istmo.

 

El impuesto a la sal fue lo que motivó al cholo penonomeño Victoriano Lorenzo a levantarse en armas contra el gobierno del istmo.

 

La Guerra de los Mil Días terminaría arrasando con la economía, produciendo miles de muertos y destrucción, y el consiguiente afianzamiento del nacionalismo y las ansias de autonomía.

 

Su resultado directo fue la posterior separación de Panamá en 1903.

 

 

Noticia: Mónica Guardia

 

 

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